He publicado recientemente la Guía Práctica de la revista Emprendedores “Montar una Empresa de Atención a los Mayores”. La investigación llevada a cabo ahonda en la situación actual de aumento significativo del número de personas mayores y dependientes.  Los cambios sociales, la Ley de Dependencia y  las proyecciones futuras apuntan claramente a la creciente demanda de servicios  de atención a las personas mayores. Queda patente la necesidad de incrementar las actividades profesionales  de atención a este colectivo, así como de mejorar y modernizar la gestión y la calidad de muchas de las que ya existen. Por lo tanto nos encontramos ante oportunidades reales para emprender y para el desarrollo profesional en este sector,  pero siempre desde la atención centrada en las personas, para profesionales vinculados a la sanidad, al trabajo social, con afecto y respeto por las personas mayores y dependientes. En definitiva estamos ante un sector delicado para emprender,  en el que no cabe esperar un retorno temprano a la inversión.

Un buen ejemplo de ello es Diego Fernández, que ha aportado su colaboración inestimable a la Guía. Diego es diplomado en Trabajo Social y experto en Dirección de Centros de Servicios Sociales, además de emprendedor. Ha trabajado como trabajador social y director de centros en la Comunidad de Madrid.

Diego ha tenido la amabilidad de relatar en primera persona su motivación y su experiencia en el sector de la atención a las personas mayores, al tiempo que nos desvela algunas claves fundamentales para emprender con éxito.

Emprender en el Sector de la Atención a los Mayores: la experiencia de Diego

Desde pequeñitos todos tenemos un montón de ilusiones: que si ser astronauta y llegar a la luna, que si ser médico para curar a la gente o policía para atrapar a los malos. Son las motivaciones las que nos llevan a culminar con éxito nuestras ilusiones. En mi caso, mi vocación siempre estuvo relacionada con la ayuda a las personas. Cierto es que a veces he pecado de ingenuo y más de una vez me la “dieron con queso”, pero eso no ha detenido mi ilusión por aportar mi granito de arena y hacer una sociedad mejor.

Profesionalmente me especialicé en la atención a personas mayores. Quizá el destino me llevó por este camino o quizá me decanté por focalizar mis esfuerzos en ayudar a que las personas que nos dieron la vida y nos cuidaron por tanto tiempo, tuvieran la mejor calidad de vida cuando sus capacidades se vieran limitadas.

Montar un servicio de atención a personas mayores implica como la mayoría de las aventuras empresariales mucho esfuerzo, pero a la vez, pocas cosas pueden ser tan gratificantes como el saber que con tu sacrificio y labor contribuyes a que padres y abuelos sonrían, disfruten y estén bien cuidados.

Son varias las cosas a tener en cuenta si te decides a crear un servicio de atención a personas mayores:

La primera, como comenté al principio: la motivación. Debes ponerte delante de un espejo y hacerte esa gran pregunta: ¿Por qué quiero crear un servicio de atención a personas mayores? Seguro que tendrás un montón de respuestas y te aseguro que la mayoría de ellas pueden ser válidas, o mejor dicho complementarias a la que yo considero la acertada: AYUDAR. Si tienes otras motivaciones que priorizan a la que te he comentado, es muy posible que la dificultad para crear un servicio de calidad sea mucho mayor.

La segunda, debes rodearte de un buen equipo de trabajo, con motivaciones similares pero con capacidades complementarias a la tuya. Evidentemente, siempre dependerá de la magnitud de tu proyecto, pero generalmente es bueno sentarse, comunicarse y compartir diferentes puntos de vista, que ayuden al crecimiento de tu negocio.

La tercera, la adecuada gestión. En este tipo de servicios el contacto y la comunicación con la persona es fundamental. Hablamos de clientes, familiares, prescriptores, trabajadores, proveedores, etc. Debe gustarte el contacto con las personas, debes ser capaz de comunicar y transmitir seguridad, conocimiento y entusiasmo. Debes ser capaz de escuchar, de ser paciente y de buscar la mejor alternativa para el cliente.

Y por último, me gustaría destacar la sostenibilidad económica. Está claro que tanto si hablamos de una organización voluntaria como de un negocio, tiene que existir una sostenibilidad económica. La persona que invierte su dinero en crear un negocio de este tipo, tiene que ver recompensado su esfuerzo en un beneficio económico. Nadie debe aspirar a hacerse rico con un negocio de este tipo, pero si a que haciendo las cosas bien, con voluntad y  esfuerzo, verá recompensado su trabajo desde el punto de vista económico y a la vez estará contribuyendo en una gran labor social.

Hasta aquí las palabras de Diego Fernández, al que agradezco su enorme ayuda y estas reflexiones, que nos ayudan a comprender las motivaciones especiales que mueven a las personas en este sector. Queda claro que nos encontramos ante un sector especial para emprender, que deberá ser abordado con sensibilidad, vocación social y una ética firme.

¿Estáis de acuerdo? Tanto a Diego como a mí nos encantaría recibir vuestros comentarios 🙂

¡Buena Semana Santa!